La Scary Movie original no era una simple película absurda, era un slasher disfrazado de parodia con inquietudes propias. Una sátira a los clásicos del terror que se burlaba de los típicos clichés del género con un humor funcional a su época. Una vez que se empezó a debatir sobre qué chistes estaban permitidos y cuáles no, parecía que una nueva entrega de la saga era imposible. Después de 13 años, su regreso no es un dato menor. Los Wayans retoman el control creativo de una franquicia que les había sido arrebatada, en una vuelta que no parece casual sino una respuesta directa a los tiempos que corren.
Bajo la dirección de Michael Tiddes y usando a Scream 5 como principal referencia, la película se ubica 26 años después de los acontecimientos de la primera entrega y trae de vuelta tanto a Ghostface como al elenco original. Cindy (Anna Faris), Brenda (Regina Hall), Shorty (Marlon Wayans), Ray (Shawn Wayans) y compañía reaparecen ya adultos y acompañados por una nueva generación de personajes. El paralelo con Scream tiene su lógica: si la película que Scary Movie convirtió en su principal blanco volvió décadas después apelando a la nostalgia, tiene todo el sentido que su parodia hiciera lo mismo.
A pesar de esa premisa prometedora, el problema aparece en algo que debería ser su mayor fortaleza: el humor. En las primeras Scary Movie, sobre todo la original, el gag era una consecuencia de la trama, no su fin. Era un humor que entendía de lo que se burlaba. Si bien se la vendió como una película «terroríficamente incorrecta», esta nueva entrega resulta menos transgresora de lo esperado y opta por la provocación inmediata y en la acumulación de chistes sin demasiada consecuencia narrativa. Conviven los chistes sexuales con las apologías al consumo de drogas, las bromas raciales y los comentarios sobre orientación sexual, pero rara vez generan la sensación de estar cruzando algún límite real. El humor es tan básico que parece como si la película solo intentara ponerse al día con la agenda, apuntado únicamente a un público adolescente.
Te podría interesar: Crítica de ‘The Boys’, última temporada (Prime Video)
Sin embargo, lo que mejor funciona es, curiosamente, la autoparodia. A través del meta-chiste, logra burlarse de la cultura reciente y la era digital, como el fenómeno de los streamers, la irrupción de la IA o escándalos mediáticos y políticos. Son situaciones efectivas en el momento, aunque con fecha de vencimiento. Al mismo tiempo, reconoce también que los tiempos cambiaron y se mira a sí misma como franquicia; hay referencias a que Doofy fue el asesino en la primera entrega (aunque sin ninguna repercusión), a la sexualidad de Ray e incluso a los entretelones de la propia saga, incluyendo la ausencia de los Wayans. Son chispazos de lucidez donde la película se detiene a ir más allá del chiste fácil y da cuenta exactamente de dónde viene y en qué momento llega. Un rasgo que la distingue de las entregas más flojas, pero que igualmente no le alcanza.

Algo similar ocurre con las referencias. Además de burlarse de Scream 5 y 6, la película hace guiños directos a Halloween, Destino Final, Terrifier, Smile, Weapons, The Substance, Longlegs, Get Out y Sinners, entre otros, junto con fenómenos populares ajenos al terror. Algunos funcionan como herramienta narrativa para explorar el desarrollo de los personajes, pero muchos son prescindibles. Y ese es exactamente el problema. Mientras la Scary Movie original construía su narrativa alrededor de Scream y Sé lo que hicieron el verano pasado con referencias integradas a la trama, acá rompen la coherencia entre escenas y aparecen como una recopilación de fragmentos inconexos únicamente para intentar generar una reacción en la audiencia. Esta decisión la acerca más espiritualmente a Scary Movie 4 y 5 que a una película de los Wayans. A riesgo de decir algo apresurado, esta dependencia de las referencias coyunturales la condena, posiblemente, a envejecer rápido.
|Te podría interesar: Crítica de ‘Backrooms’, de Kane Parsons
El regreso de Scary Movie, al igual que el reciente remake de Naked Gun, confirma que la industria volvió a abrirle la puerta a este tipo de cine, aunque todavía sin encontrar del todo su lugar. La realidad es que el que va a verla sabe exactamente lo que le espera y, sin ser la mejor película, es una suerte de justicia poética: después de más de dos décadas alejados de la franquicia que crearon, finalmente tuvieron la oportunidad de un último “¡Wazuuuuuup!«
Nuestra clasificación de Scary Movie 6
2.5/5 = Regular

