Episodio final de Euphoria

Crítica de la tercera y última temporada de ‘Euphoria’ (HBO Max)

Atrevida, radical y polémica: así fue la primera temporada de Euphoria, la serie creada por Sam Levinson para HBO que causó estragos cuando se estrenó en 2019. La serie que terminó el domingo, sin embargo, no estuvo a la altura de lo que alguna vez supo ser espectacular. De la mano de su protagonista y narradora Rue (Zendaya), la historia recorrió la vida de un grupo de adolescentes que luchaban con adicciones, con crecer, con el amplio espectro de la sexualidad y con el abandono. Así, capítulo a capítulo, se presentaban las tragedias que los convirtieron en quiénes eran y las locuras que cada uno estaba dispuesto a cometer por drogas, dinero o amor. 

El tinte de Euphoria siempre fue desesperanzador y brutal: adolescentes en relaciones con hombres adultos, agresión extrema, sobredosis, abusos sexuales y más. Sin embargo, Levinson siempre tuvo una historia que contar y utilizaba estos recursos para su narrativa. Esta tercera entrega rompe con esta regla y hay una desconexión muy grande. La violencia y el desamparo ya no son un medio sino un fin

La propuesta de esta temporada está totalmente alejada del drama adolescente que atrajo al espectador siete años atrás. Ya no es un original coming of age, sino que es una historia de narcotráfico, prostitución, nazis y desaparición de personas. A su vez, el machismo y el fetichismo extremo son los protagonistas de estos ocho capítulos que parecen ser de una serie completamente distinta. 

La tercera entrega comienza proponiendo una distancia con el final de la segunda temporada con un salto temporal de cinco años. En esta etapa de adultes, ninguno de los personajes tomó buenas decisiones. Ninguno es médico, ni abogado, ni decidió abrir un vivero. Rue trabaja como mula de tráfico de drogas para Laurie (Martha Kelly), una dealer a quien le debe mucho dinero. Cassie (Sydney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi) están planeando su boda, mientras ella trabaja creando contenido en Only Fans y él le debe dinero a la mafia armenia. Maddy (Alexa Demie) trabaja como asistente pero en sus ratos libres maneja cuentas de Only Fans a jóvenes prometedoras. Y, finalmente, Jules (Hunter Shafer), el gran amor de Rue, es una sugar baby: vive en un edificio de lujo donde espera que su amante, un cirujano plástico con varios fetiches sexuales, vaya a verla. En el universo de Euphoria, las salidas laborales para las mujeres son vender su cuerpo o vender el de otra. ¿Qué podría salir mal? 

Visualmente sigue siendo bellísima, continúa a cargo de Marcell Rév, y las actuaciones están muy bien. El punto débil de esta temporada es la trama. Quizás simplemente Euphoria se quedó sin nada para contar. Los personajes no tienen desarrollo, incluso algunos ni siquiera salen de lo que se propone en el primer episodio, como es el caso de Jules o Lexie (Maude Apatow). Las historias se alargan durante capítulos y capítulos por falta de ideas, la trama gira en círculos sobre sí misma y todo se vuelve ridículo y obsoleto. Levinson, quien supo escribir historias complejas y personajes torturados, intenta compensar las carencias del guion con escenas de sexo, desnudez y violencia gratuita. 

El epicentro del caos será el nuevo lugar de trabajo de Rue, quien convence a un mafioso, narcotraficante y proxeneta de salvarla de Laurie a cambio de su lealtad y mano de obra. Así, comenzará a obedecer a Alamo Brown (Adewale Akinnuoye-Bagaje), un cowboy dueño de un prostíbulo digno de una película de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino

Con esta temática neowestern, se reinventa el tono de la serie. También se introduce aún más la figura de la religión. Rue comienza a creer en Dios. Así, se presenta un arco de redención en el cual intenta hacerse cargo de sus acciones y siente la culpa de todos sus errores y servirá como espía de la DEA para que puedan atrapar a Alamo y a Laurie. Sin embargo, la buena fe no la salvará. 

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En paralelo, Nate será torturado por mafiosos a quienes le deben dinero. Le cortan varios dedos, lo secuestran y luego extorsionan a Cassie para que ella pague las deudas de su esposo con el dinero que gana en Only Fans. Aterrada, le pedirá ayuda a su manager, Maddy, quien recurrirá a Alamo. Finalmente, las historias convergen de la peor forma posible. Maddy será abusada por Alamo a cambio del dinero para salvar a Nate. Una vez más, el cuerpo de la mujer aparece como moneda corriente. Nate, enterrado vivo como The Bride en Kill Bill 2, morirá antes de que puedan salvarlo y Maddy le deberá dinero a Alamo en vano, arruinando la vida de su exnovia una vez más. 

Limpia, sobria y en el sillón de su sponsor, Ali (Colman Domingo), Rue muere escuchando la biblia. ¿La causa? Un opioide contaminado con fentanilo que le dio Alamo en forma de venganza silenciosa. Acá hay un punto a favor para esta temporada. Hace mucho hincapié en la contaminación de las drogas y cómo el fentanilo provoca la muerte de miles de jóvenes en Estados Unidos. No es exactamente una serie que sea anti-drogas o quiera dejar un mensaje esperanzador, pero, por lo menos, informa a su manera. 

La muerte de Rue dará pie a que la última mitad del capítulo final gire entorno a la venganza de Ali, quien busca matar a Alamo. ¿Por qué una serie que tenía el 80% de personajes femeninos termina siendo sobre dos hombres apuntándose entre sí? Las mujeres se prostituyen, se venden, se sacrifican. Los hombres se miden, tienen armas y se vengan. Una serie que supo ser adelantada en cuanto a cuestiones de género, de repente parece emitida en los ’80. Es un final anticlimático, que concluye sólo algunas de las historias de los personajes y de otros se olvida completamente. También deja sin respuesta a algunas subtramas, como la del tráfico de mujeres. ¡Detalle menor!

Ali logra su deseada venganza en honor a su prodigia y Euphoria termina con él almorzando con una familia mormona, recitando una oración en memoria de Rue. Al final, un plano general muestra una bandera flameante de Estados Unidos y la voz de Rue dice “que Dios nos bendiga”. Nadie que haya visto aquella excelente primera temporada en 2019 podría haber imaginado que la serie tendría este final hollywoodense de ultraderecha estadounidense. Una decepción. 

Colman Domingo, final de la tercera temporada de Euphoria

Nuestra calificación de Euphoria

2.5/5 = Regular