Crítica de ‘Amos del universo’ (Masters of the Universe)

Hacer una película de Amos del Universo (Masters of the Universe) parecía imposible. De hecho, tuvieron que pasar casi 40 años para que se estrene una nueva entrega en el cine, y no se debe solo al fallido film de 1987, sino porque adaptar la grandilocuencia de Eternia presentada en la serie original de Filmation era un verdadero desafío. La buena noticia es que su director Travis Knight lo logró.

Quien escribe esta crítica no es precisamente un niño que creció en los 80s viendo las aventuras de He-Man en la televisión. Sin embargo, bastan los primeros segundos con el logo de MGM reemplazado por Cringer, la épica banda sonora de Daniel Pemberton que cuenta con la guitarra de Brian May y la inmensidad de Eternia desplegándose en pantalla para entender que lo que viene es una adaptación fiel, aunque con ciertos matices.

El director de Bumblebee (2018) trae un reboot en live action de la franquicia de Mattel con una nueva historia de origen para el príncipe Adam. En esta versión, los personajes todavía no están parados desde el mismo lugar que sus contrapartes animadas: un joven Adam (Nicholas Galitzine) escapa a la Tierra tras la invasión de Skeletor (Jared Leto), y quince años después, encasillado en una vida que no le pertenece, se reencuentra con su destino para restaurar la paz en Eternia acompañado de sus recurrentes aliados Teela (Camila Mendes), Man-at-Arms (Idris Elba), Sorceress (Morena Baccarin), Battle Cat y compañía.

Su mayor virtud es que no se avergüenza de sí misma. Entiende el material original y abraza sin complejos su costado infantil, sin intentar convertirse en una versión solemne. Logra recuperar la esencia de cada uno de sus personajes y se burla de sí misma, reconociendo los «defectos» de la serie animada y reinterpretándolos. Se ríe del reciclaje de escenas en los momentos donde un personaje se carcajea echando la cabeza hacia atrás, recupera las moralejas al final de cada capítulo, hace guiños a los memes, les da una explicación a los nombres poco creativos de sus personajes y reconoce las superficialidades de sus protagonistas: He-Man como símbolo de hombría, Skeletor como villano porque sí, y la absurda incapacidad de los personajes para reconocer quién se esconde detrás de la identidad del héroe. La película toma estas aparentes deficiencias y las transforma en parte de su identidad.

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Este último aspecto es, probablemente, uno de los cambios más visibles con respecto a la serie, y lo hace en pos de hacer funcionar la narrativa. Resultaba ridículo que nadie se diera cuenta de que Adam y He-Man eran la misma persona. Además, el parecido con Superman y Clark Kent era demasiado evidente para ignorarlo. En cambio, la película le da a Adam un origen similar al del kryptoniano, pero suprimiendo la identidad secreta para no caer en la copia directa.

El equipo de Amos del universo

Más allá de las claras influencias de Conan el Bárbaro y Flash Gordon, en la construcción del universo que plantea Knight hay algo que remite inevitablemente a las películas de Thor de Marvel. La conexión aparece en varios frentes: desde la figura de un «dios» obligado a vivir como un mortal hasta la similitud entre ser digno del mjolnir y ser digno de la Espada del Poder. A su vez, el colorido Eternia y sus pintorescos personajes remiten directamente al tono, la puesta en escena y al humor de Thor: Ragnarok y Love and Thunder de Taika Waititi, aunque más como referencia estética que narrativa.

Para Nicholas Galitzine, llenar los zapatos de He-Man era una tarea difícil. Fue el héroe de una generación. Así como niños crecen queriendo ser superhéroes, u otros crecieron queriendo ser Gokú para transformarse en Super Saiyajin, muchos niños ochenteros crecieron con el sueño de ser He-Man y gritar ¡Yo tengo el poder! Pero He-Man no era solo un hombre musculoso que derrotaba villanos: representaba valores como la bondad, la valentía, la amistad y la responsabilidad de proteger a los más débiles. Era un personaje con una fuerte conciencia moral y un ejemplo a seguir. Por suerte, Galitzine es todo lo que tiene que ser He-Man y, además de buen mozo y lucir unos impresionantes músculos, transmite la nobleza y la empatía que siempre lo definieron.

Punto aparte para Jared Leto, que encarna a un Skeletor magnífico, que es sencillamente lo mejor de la película: tan bufonesco y teatral, más cercano a su versión animada que al registro de Frank Langella, que era más similar al de Darth Vader. Aunque, por más burlesco que parezca, este Skeletor no deja de ser intimidante. La forma en que se impone sobre sus subordinados y el temor que genera incluso entre sus propios aliados deja en claro que sigue siendo una amenaza real.

Jared Leto encarna a un Skeletor magnífico

Idris Elba es un Man-At-Arms con autoridad y carisma, que cumple a la perfección su rol de mentor y cuenta con varios momentos para lucirse. Por su parte, Camila Mendes construye una Teela decidida, combativa y con la presencia necesaria para convertirse en una de las figuras más importantes del grupo, mientras que Morena Baccarin aprovecha cada una de sus apariciones para dotar a Sorceress de la mística que el personaje requiere.

Otro aspecto destacado es la música. La banda sonora es emocionante y por momentos recuerda a la icónica de la serie animada, pero cuando canciones como What’s Up de 4 Non Blondes o Princes of the Universe de Queen toman el control en medio de escenas de acción cuerpo a cuerpo, espectaculares y bien coreografiadas, el resultado es de esos momentos que te arrancan una sonrisa de oreja a oreja y que justifican verla en el cine. Knight entiende que Amos del Universo debe sentirse enorme y se entrega por completo a la fantasía pulp del material original.

Amos del Universo logra algo que durante años pareció fuera del alcance de Hollywood: trasladar la esencia de la serie de los 80s a la pantalla grande sin renunciar a aquello que la hizo especial. Recompensa a quienes crecieron con He-Man, pero también le presenta el universo a las nuevas generaciones y allana el terreno para una secuela que uno termina deseando ver. Es un blockbuster que tiene todo para ser un éxito y, de serlo, es el punto de partida para una nueva saga cinematográfica.

Nuestra clasificación de Amos del universo (Masters of the Universe)

4/5 = Muy buena