Crítica de ‘Minions & Monstruos’, de Pierre Coffin y Patrick Delage

Arrancan los créditos iniciales y, en un puñado de segundos, el nacimiento del cine desfila ante los ojos: el famoso experimento de Eadweard Muybridge con el caballo en movimiento, los cortos fundacionales de los hermanos Lumière con la llegada del tren a la estación, el regador regado o la salida de los obreros de la fábrica, y hasta el cohete de Georges Méliès clavándose en el ojo de la Luna. Pero hay algo que se cuela con gracia en cada uno de esos planos: la presencia inconfundible de los Minions. Porque sí, esto es, antes que nada, una nueva entrega de estos simpáticos y caóticos seres amarillos.

Esta es la séptima película de la franquicia de Mi villano favorito. Los Minions pasaron de ser simples personajes secundarios a ganarse el corazón del público y protagonizar su propia trilogía. Si bien la saga sigue siendo un éxito en taquilla, después de tantas entregas surge una duda lógica: ¿pueden unos personajes con un lenguaje incomprensible y un humor basado casi exclusivamente en el gag físico sostener una trilogía por sí solos? Minions & Monstruos responde que sí.

A través del relato de una guía turística (Allison Janney) a un grupo de niños en un museo, la cinta de Pierre Coffin cuenta cómo los Minions irrumpen en la era dorada de Hollywood y se convierten en estrellas del cine. Entre fiestas extravagantes y un ascenso vertiginoso, la llegada del sonido los pone en jaque y los obliga a buscar nuevos rumbos. Una suerte de Babylon (2022), pero infantil.

Ante este escenario, un nuevo trío de Minions decide filmar su propia Monster Movie. Pero, como era de esperarse, el intento libera una serie de monstruos que desatan el caos. En el camino aparecen Max (Christoph Waltz), un director europeo que ve en la popularidad de los Minions una oportunidad comercial, junto a una pequeña subtrama protagonizada por Dort (Jesse Eisenberg), un robot que acompaña a un grupo de Minions y que se enamora de una joven.

En su primera mitad, y contra todo pronóstico, la película termina siendo una carta de amor al cine con homenajes que van desde Buster Keaton, Harold Lloyd y Charles Chaplin, cuya comedia física sentó las bases para que hoy existan los Minions, hasta clásicos como Casablanca, Ciudadano Kane, E.T., Matrix y Star Wars. Sobre este último hay un graciosísimo cameo de George Lucas, entre muchos otros que aparecen de manera fugaz.

Imagen de Minions & Monstruos

Esa sensibilidad para acercar los íconos del cine clásico al público infantil, sumado al humor de los Minions que vuelve extravagante cualquier historia, la hace extraordinaria. Y aunque en la segunda parte caiga en las fórmulas típicas y predecibles de la saga, Minions & Monstruos sale más que airosa en todos los frentes: tiene la capacidad de contentar a niños y adultos por igual.

Aunque sea un festival de referencias, la película entiende que los Minions son los herederos naturales de la comedia física. Por eso, encuentra en el Hollywood del cine mudo el escenario perfecto para que sus disparates brillen con total naturalidad. Así, los guiños dejan de ser simples referencias y se convierten en una forma de acercar la historia del cine a una nueva generación de espectadores sin dejar de entretener a los adultos y cinéfilos.

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Entonces, ¿Cuál es el límite? Minions & Monstruos demostró que dentro de su divertido y delirante universo todavía hay espacio para asumir riesgos. Esta ambiciosa apuesta convierte a la nueva película de Illumination en una de las mejores entregas de la franquicia y demuestra que una película de estos hilarantes seres todavía puede sorprender con ideas ingeniosas.

Nuestra clasificación de Minions & Monstruos

4/5 = Muy buena