The Mandalorian and Grogu

Crítica de ‘The Mandalorian and Grogu’, de Jon Favreau

Para aquellos que somos fans de Star Wars, la posibilidad de ver el universo que tanto amamos en pantalla grande es motivo de celebración. Y esta entrega de The Mandalorian, sin dudas, lo es. La serie irrumpió en 2019 y supo ganarse al público con un elemento muy especial. En ese momento no había un nombre para identificarlo y solo era llamado por los fans, simplemente, Baby Yoda. Un pequeño niño, de la misma especie del sabio Yoda, maestro Jedi que entrenó a Luke Skywalker en The Empire Strikes Back (1980). Un personaje muy tierno que supo ganarse el cariño del público desde su primera aparición. Junto a él se sumaba un cazarrecompensas mandaloriano, Din Djarin, interpretado por Pedro Pascal. Solo mediante su voz, ya que su rostro no sale en pantalla.

La relación casi paternal que se va creando entre ambos, a medida que avanza la serie, fue un punto crucial para su éxito. Pero solo con eso no era suficiente. Es así como un buen guión, peleas épicas y persecuciones galácticas terminaron de cerrar un combo que el fan de la saga necesitaba. Recordemos que, tras la decepción de The Rise of Skywalker (2019), el universo Star Wars necesitaba redimirse y encontró su lugar en las series de TV. The Mandalorian es el mejor exponente de ello, junto a Andor. Dos series que vinieron a renovar y revitalizar la saga creada por George Lucas. Esto fue gracias al compromiso de Dave Filoni y Jon Favreau con este proyecto, y de Tony Gilroy en el caso de Andor.

Primero que todo, debemos decir que esta película funciona como historia independiente. No hace falta ver la serie para saber lo que está ocurriendo o entender su contexto. En esta oportunidad tenemos a Mando y Grogu ayudando a restablecer la Nueva República y, para ello, deben eliminar cualquier rastro que haya quedado del Imperio. Quien oficia como “jefa” es la coronel Ward, líder de los Adelphi Rangers. Ella está interpretada por Sigourney Weaver. Una actriz ícono del género de la ciencia ficción y que hace su aparición, por primera vez, en el universo de Star Wars.

En la misión que debe llevar adelante la dupla protagónica entra en escena un nombre familiar: The Hutt. Los primos de Jabba the Hutt, a quienes pudimos ver en la serie The Book of Boba Fett (2021-2022), se comunican con la Nueva República para una misión: rescatar a su sobrino, Rotta the Hutt (interpretado por Jeremy Allen White), heredero de Jabba. Pero, como todo aquel que haya visto la saga sabe muy bien, no se debe confiar en un Hutt, y es allí donde la historia comienza a complicarse.

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La propuesta que se nos presenta no tiene nada del otro mundo. Es más, uno podría darse cuenta fácilmente de que se trata de dos capítulos de la serie The Mandalorian que fueron transformados en un largometraje. En lo personal, esto no me molesta. Porque funciona muy bien como bloque y siempre es bueno reencontrarnos con esta dupla: Mando y Grogu. Pero, en esta ocasión, quien cobra más protagonismo es el chiquitín. Ya que en esta entrega lo vemos accionar en solitario, tomar cartas en el asunto y ser el héroe que realmente es. Porque, a simple vista, sabemos lo tierno que puede llegar a ser, pero no debemos olvidar que la Fuerza es parte de él y su trabajo con Luke ha dado sus frutos. Y en esta nueva aventura eso se explota.

Con respecto a los elementos técnicos, la fotografía de David Klein, quien ya fue parte de algunos capítulos de la segunda y tercera temporada, vuelve a darnos un trabajo correcto, pero sin grandes distinciones. Cosa contraria pasa con la banda sonora de Ludwig Göransson. El compositor sueco, reciente ganador del Oscar por Sinners, vuelve a la franquicia y nos regala un trabajo que eleva el ambiente de cada escena que musicaliza. Los sonidos que acompañan a las imágenes las vuelven más épicas, y se da el gusto de experimentar con combinaciones donde los sintetizadores toman lugar y parecen encajar perfectamente en la historia.

En resumen, no es la gran vuelta de Star Wars al cine. Si se espera una película épica, que esté a la altura de sus predecesoras, no la van a encontrar. En cambio, si se decide ir al cine a ver una aventura llena de acción, persecuciones y, por momentos, bastante tierna, entonces saldrá de la sala satisfecho.

Nuestra clasificación

3.5/5 = Buena