meryl streep y anne hathaway en el diablo viste a la moda

Crítica de ‘El diablo viste a la moda 2’ (The Devil Wears Prada 2)

La secuela El diablo viste a la moda 2, icónica película de los 2000 llega a los cines luego de 20 años. Con un presupuesto que triplica al de la original y con sus protagonistas hoy convertidas en grandes estrellas del cine (exceptuando a Streep, quien ya contaba con una gran trayectoria), retoman a sus personajes tras dos décadas en las que el mundo avanzó y, con él, el mundo de la moda (y el cine) cambió. En esta nueva entrega nos encontramos con un punto muy importante y clave de la película: la crisis editorial. La gente ya no lee en papel y todas las noticias, novedades y entrevistas se consumen en internet y redes sociales.

La película comienza con Andy siendo periodista en un prestigioso medio. Está junto a sus compañeros en una cena importante. Allí será reconocida por su trabajo, pero justo antes de subir a recibir dicho galardón se entera de la triste noticia de que ella y todos sus compañeros han sido despedidos, ya que su división ha sido reducida al ser comprada por una nueva empresa. Es así como aprovecha el momento y su discurso de agradecimiento se transforma en una declaración en contra de las corporaciones, con la cual se hace viral. Casi al mismo tiempo, una gala de alta costura a la que Miranda asiste se ve opacada cuando una polémica de Runway sale a la luz.

Ambas protagonistas se ven en apuros, pero una salvará a la otra. Es así como los dueños de Runway contratan a Andy para limpiar el nombre de la empresa. Buscan darle a la revista una mirada más comprometida. Ahora, Andy no será una subordinada de Miranda ni una asistente más, sino una redactora a la par de quien fue su jefa en el pasado. Poco a poco veremos cómo ambas van limando asperezas y formando, gradualmente, una sólida relación laboral.

Miranda sigue siendo la persona temida que era hace 20 años, pero un poco adulterada. Su nueva Emily (Simone Ashley) es quien le corrige ante dichos polémicos y quien la guía. Sí, sigue teniendo contestaciones secas y altaneras pero ya no la veremos revolear su saco en los escritorios de sus asistentes, es ella misma quien debe hacerlo. Además, al momento de negociar o estar frente a alguien con su mismo poder o superior prefiere callar y obedecer. Quizás esto hubiera sido impensado en la primera entrega, pero es inevitable que tantos años de poder, dejen como consecuencia a una Miranda que debe adaptarse a los tiempos que corren y hasta notarla agotada.

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Pero, sobre todo, hay que destacar que en esta nueva entrega vemos a una Miranda más sensible y con los pies en la tierra. Mientras que antes su vida personal apenas se mencionaba y se evitaba, aquí conocemos a su marido, interpretado por Kenneth Branagh, con un peso importante en su vida y en sus decisiones. En cuanto a Andy, la vemos mucho más enfocada en su vida laboral y disfrutando de lo que hace. Somos testigos de su pasión al escribir, de la dedicación que pone en cada uno de sus textos y de cómo se involucra activamente para ayudar a Runway sin perder el rumbo de su prosa.

Stanley Tucci, anne hathaway y meryl streep en el diablo vista a la moda 2

Quien sigue presente en El diablo viste a la moda 2 es Nigel (Stanley Tucci), siendo la mano derecha de Miranda y, al igual que en la entrega anterior, su rol de mentor con Andy parece no haber cambiado. Es, sin dudas, uno de los personajes clave de la historia y su participación sigue siendo indispensable, por lo cual agradecemos que esté presente en esta secuela. Pero, sin dudas, quien ha cambiado mucho en estos 20 años es Emily (Emily Blunt), quien ya no forma parte de Runway y ahora se encuentra al mando de la casa Dior.

Si tenemos que hablar de los puntos más flojos, sin dudas el guion y la elección de los diálogos son los principales. En cuanto al primero, la película mantiene casi la misma estructura de su antecesora, y es aquí donde tambalea, porque deja al espectador sin sorpresas y anticipando por dónde puede ir la trama. Con respecto a la elección de diálogos, nos referimos a momentos en los que se vuelven demasiado expositivos. Se sobreexplican situaciones o ideas que podrían resolverse con un buen uso de la puesta en escena.

Si hay algo que se mantiene es el buen uso de secuencias de montaje. Aquella escena icónica de Andy caminando por las calles de Nueva York al ritmo de “Vogue” aquí se repite, pero al mismo tiempo se reinventa, mostrándonos una nueva mirada del mundo de la moda y la posición de Andy. Pero, sin dudas, su punto más fuerte es la química y el buen trabajo del cuarteto protagonista, a quienes parece que el tiempo no les pasó factura.

Emily Blunt en El Diablo viste a la moda 2

Lo mejor de El diablo viste a la moda 2 reside en sus protagonistas, quienes, a pesar de tener un guion un tanto flojo, mantienen a flote la película. Para algunos, quizás, haya sido una secuela innecesaria, pero gracias al cariño que el público les tiene, su humor y su atractivo mantienen vivo un cine que, a veces, solo necesita divertirse.

Nuestra calificación de El diablo viste a la moda 2

3.5/5 = Buena