La saga creada por Santiago Segura vuelve a los cines argentinos tras más de una década con una nueva entrega que intenta actualizar al personaje en un contexto muy distinto al que lo vio nacer.

Sinopsis
En Torrente Presidente, José Luis Torrente regresa en un escenario político completamente desbordado, donde encuentra una nueva oportunidad para sacar provecho del caos. Entre partidos oportunistas, discursos extremos y una sociedad cada vez más polarizada, el personaje se ve envuelto en una trama que mezcla política, corrupción y su clásico estilo de supervivencia absurda.
Reseña
Para entender este regreso, primero hay que dimensionar lo que fue Torrente. La saga no solo marcó una época dentro de la comedia española, sino que se convirtió en un fenómeno de taquilla pocas veces visto. Durante años, varias de sus entregas estuvieron entre las más vistas del cine español, consolidando al personaje como un ícono cultural para el cine de humor hispanohablante.
El éxito no fue casual. Santiago Segura construyó un protagonista exagerado, grotesco y profundamente incorrecto, que funcionaba como una sátira incómoda de ciertos aspectos de la sociedad. Ese equilibrio entre humor absurdo y crítica social fue lo que sostuvo a la saga durante tanto tiempo.


El problema (o el desafío) es que esta nueva entregaTorrente Presidente llega en un contexto completamente distinto. Hoy la política está mucho más expuesta, más radicalizada y más cercana al espectáculo. En ese escenario, el personaje encuentra un terreno lógico para volver, pero también más delicado.
La película, de hecho, ya generó una fuerte división en el público español. Pero lo interesante es que el debate no pasa tanto por la película en si, sino por todo lo que rodea a la película: desde decisiones de producción de no utilizar los criticados fondos estatales para la producción de cine, hasta el tipo de humor que maneja. Es un caso bastante parecido al que tuvimos en Argentina con la película Homo Argentum protagonizada por Guillermo Francella que estuvo rodeada de criticas similares.
En lo narrativo, Segura no se aleja de su fórmula. La estructura es bastante similar a lo que nos acostumbro en las anteriores entregas del personaje, pero ajustado a la actualidad. El humor es provocador y los gags aparecen constantemente. También vuelven los cameos, uno de los elementos más reconocibles de la saga, con participaciones que van desde figuras mediáticas hasta apariciones inesperadas que funcionan como sorpresa.
La película entretiene y, en cierta medida, logra actualizar al personaje para estos tiempos. Sin embargo, también arrastra uno de los problemas mas destacados de la franquicia: el exceso. Muchas situaciones se extienden más de lo necesario o buscan provocar por encima de construir algo realmente efectivo, lo que termina generando momentos irregulares.
Aun así, hay algo que sigue funcionando: Torrente como figura sigue teniendo peso, y su manera de moverse en este nuevo contexto resulta, por momentos, incluso más coherente que antes.
Conclusión
Torrente Presidente es un regreso sólido que entiende el contexto en el que aparece y sabe cómo utilizarlo. No reinventa la saga ni corrige del todo sus defectos, pero mantiene su identidad y logra ser una propuesta entretenida. Funciona más por el personaje y su impacto que por lo que propone a nivel narrativo, pero alcanza para justificar su vuelta.
Puntuación: 3,5/5


