Ya podemos afirmarlo: Bradley Cooper como cineasta no es una fase. Su afianzamiento como director en la industria de Hollywood, no es un experimento o desvío en la carrera del afamado actor hollywoodense, sino una vocación absoluta no tan distinta a casos célebres como Clint Eastwood, Robert Redford o Warren Beatty. De este modo Is This Thing On?, una moderna historia de amor y “divorcio” neoyorquina con el mundo del stand-up comedy como su telón de fondo, es la tercera película de Cooper como director, ya con suficiente prestigio para ganarse un puesto como obra de clausura del pasado New York Film Festival en octubre (donde recibió su estreno mundial) y haber conseguido un recorrido en salas americanas a partir de diciembre, en competencia directa con tantos otros contendientes al Oscar.
Bradley Cooper, el actor, es sin duda uno de los rostros más reconocibles y atractivos que ha visto la gran pantalla en las últimas dos décadas al frente de películas tan diversas como The Hangover, Silver Linings Playbook o American Sniper. Pero, el director, es una figura más inquietante, un talento que de inmediato parecía preparado para estar detrás de las cámaras sin demasiada ostentación, pero con absoluta confianza de saber lo que estaba haciendo. Y vaya que así fue a juzgar por sus primeras dos películas: A Star Is Born y Maestro; obras ambiciosa y suficientemente grandes en escala para ganarse nuestra atención (ambas consiguieron una nominación al Oscar en Mejor Película), pero al mismo tiempo humanas e íntimas, narradas con sutileza y amables con la audiencia.
Teniendo esto en cuenta la comedia romántica co-escrita por Cooper junto a Will Arnett y Mark Chappell exige moderar las expectativas enseguida y se presenta como una propuesta mucho más modesta por parte del actor transformado en director desde el 2018, lo cual no es algo malo. No se siente tanto como un paso atrás, sino más bien como un asentamiento. Una demostración de que está apostando por la partida a largo plazo, con una obra ceñida a la medida correcta de tiempo y presupuesto para convencer a cualquier productor Hollywoodense de que están ante un artesano confiable y disciplinado cuando hace falta. Digamos que, si las opciones son convertirse en Clint Eastwood o en Dennis Hopper, a estas alturas está claro cuál es el camino sensato que Cooper está siguiendo.
En cualquier caso, el proceso intuitivo detrás de su faceta como cineasta ha encontrado en el romance su terreno principal, del mismo modo en que la obra de Eastwood durante mucho tiempo se volvió sinónimo del western. Las historias de amor de Cooper se han profundizado hasta evolucionar en relatos sobre las grietas y maravillas de las relaciones adultas. Tres películas después, el director estadounidense entiende profundamente cómo las relaciones evolucionan, terminan y, en ocasiones, incluso pueden retomarse cuando dos personas se conocen muy bien. Sobre el amor Cooper lo ha retratado como tragedia musical (A Star Is Born), como drama sinfónico (Maestro) y ahora llega el turno de la comedia en clave stand-up con Is This Thing On?
Los Novak han decidido ponerle fin a su relación tras 26 años juntos, que incluyen el tiempo de matrimonio, los dos años de compromiso y los tres años previos de relación. Alex (Will Arnett) y Tess (Laura Dern) todavía no hablan directamente de la palabra con D, y no parece haber prisa por poner el proceso legal en marcha. Sin embargo, ya se lo han anunciado a sus amigos y han encontrado el momento adecuado para decírselo a sus hijos, para explicarles por qué ahora tendrán una vida dividida entre dos hogares, ya que Alex ha conseguido un apartamento en la ciudad, mientras que la casa familiar permanece en el norte del estado de Nueva York.

El inicio accidentado nos da vistazos de este trance incómodo en sus vidas, con escenas que incluyen un acto escolar inspirado en la celebración del Año Nuevo chino, una posterior reunión con sus mejores amigos y el consumo de una galleta rellena de marihuana que Tess ha robado y se dispone a compartir con Alex mientras la acompaña a esperar el tren. Quizá bajo los efectos de lo consumido, Alex por un momento olvida que no irán al mismo lugar y aborda el tren junto a ella, por lo que la tristeza golpea el doble cuando tiene que bajarse antes de que el tren parta, quedando su figura solitaria varada en la estación pasada la medianoche. Como en toda película de Cooper, esta también cuenta con la cinematografía de Matthew Libatique (quien comparte su tiempo como también cinematógrafo de confianza para Darren Aronofsky), y la mayoría de las veces obtenemos primeros planos que se sienten íntimos y en exceso personales incluso cuando los rostros no llenan la pantalla, además de un dinamismo crudo con movimientos de cámara en mano.
El interés por lo verdaderamente refrescante de esta propuesta cinematográfica empieza cuando Alex deambula por la ciudad y termina entrando a un club de comedia y, casi accidentalmente, solo para no pagar los 15 dólares de entrada, se anota para hacer un turno de stand-up comedy. Esta y muchas otras escenas fueron filmadas en el entorno energizante del Comedy Cellar y de la vida nocturna de los comediantes reales en Manhattan, muchos de los cuales aparecen en pantalla aportando autenticidad a esta ficción. Una vez que Alex sube al escenario, comienza a hablar de su vida, más concretamente de las experiencias amargas relacionadas con el acuerdo común de divorciarse de su aún amada esposa.
|Te podría interesar: ‘Wake Up Dead Man: A Knives Out Mistery’, un nuevo triunfo de Rian Johnson
Nuestro extraviado protagonista, sacando lustre de lo que quizá sea el punto más bajo de su vida personal, se muestra abierto, vulnerable y ocasionalmente gracioso; al menos lo suficiente como para no recibir abucheos del público y conseguir algunas risas de identificación. También encuentra algo que lo ayudará a atravesar este proceso. Tal vez no sea exactamente un talento innato para la comedia, como alguien que suele ser “el de finanzas” en cualquier grupo de amigos o familiares (nunca vemos demasiado de su trabajo diurno, salvo que sale siempre bien vestido camino a la oficina), pero logra salir más que bien parado. La escena es increíble porque tienes a un comediante real como Arnett bajando el tono de sus habilidades al servicio del personaje, como quien no sabe lo que está haciendo pero lo va descubriendo sobre la marcha. De repente, muy temprano, Cooper nos entrega otra escena milagrosa en su nueva película, no muy distinta de la escena de Shallow (A Star Is Born) o de la escena de la Catedral (Maestro).
Otra escena que también trata sobre el performance como modo de recibir una epifanía. Ahora el oficio es la comedia stand-up y el protagonista no es exactamente un artista, pero el objetivo es el mismo: alcanzar una verdad fundamental desde adentro, siendo expresada a un público mediante un performance transfigurador. Uno se pregunta si el rayo puede caer tres veces en el mismo lugar y aun así maravillarnos, pero aquí estamos.
Aunque la comedia stand-up se vuelve una parte central de la historia, esta no es la Lenny de Bradley Cooper. Manteniendo las cosas ligeramente equilibradas, obtenemos suficientes vistazos de Tess lidiando con su situación de casi divorcio. Ella es una ex-atleta olímpica como jugadora de vóley y ahora empieza a considerar volver a ese mundo. Sin embargo, Alex y Tess no están del todo listos para mantenerse alejados el uno del otro, y no siempre por excusas circunstanciales: los hijos que crían juntos, el mismo círculo de amigos al que pertenecen, o la profunda y cercana amistad que Tess mantiene con su suegra (Christine Ebersole).


¿Puede la pareja volver a juntarse? ¿Sus pasiones individuales ayudarán o dañarán esa esperanza? Bueno, tienes toda una película por delante para responder justamente eso. Pero sabes que llegará la escena obligada de Tess asistiendo por accidente a una de las rutinas de comedia de Alex, y que no se reirá de ello, al menos no al principio, por ver sus “miserias” expuestas como chiste. Cooper llena el mundo de los Novak con personas, lugares y momentos que nos dan suficientes pistas sobre cuán definitiva (o no) es su situación. Considerando la participación de Ebersole, Ciaran Hinds, Andra Day, Sean Hayes y el propio Cooper en papeles secundarios, uno se pregunta si no hay otra comedia coral enterrada debajo de lo que es, en esencia, un juego cerrado de dos jugadores. Y por momentos es imposible no desear una perspectiva menos claustrofóbica, y más generosa con el resto del reparto.
Con una química embriagadora, Will Arnett y Laura Dern están espléndidos juntos en esta especie de comedia romántica madura que no desafina. Sin embargo, Arnett en particular es la gran estrella aquí. Contiene su talento cómico, casi como un prodigio del desaprender para volver a aprender, para interpretar a un hombre común que descubre una nueva pasión en la comedia mientras sigue profundamente enamorado de su esposa. Y si hay otro talento en el elenco con alguna posibilidad de recibir elogios, ese tiene que ser Cooper como una aparición irónica de alivio cómico: un actor de escenario de segunda categoría, siempre con la mente perdida en estar drogado y absorbido por personajes que ocasionalmente interpreta como suplente. Es casi un chiste brillante en sí mismo que el actor dramático tenga el papel más gracioso, mientras que el actor de comedia debe cargar con el drama serio contenido en el material.
Un matrimonio en ruinas, todavía no desesperado a pesar de la capitulación mutua ya decidida. Nueva York como el mejor escenario vivo posible para transitar y reiniciar la vida, la pasión, la felicidad, el amor. Y los recorridos individuales de reencontrarnos en vocaciones nuevas o recuperadas, que pueden llevar a alguien a reconsiderar una felicidad que creía perdida o prohibida, y cómo esos sentimientos pueden impulsarlos a buscar una segunda oportunidad en el mismo lugar sin condenarlo como un error terrible. A grandes rasgos, así podemos resumir una película que suena convencional en el papel, y hasta cierto punto lo es, pero que encuentra una identidad propia en relación con historias similares. Con la dosis justa de lágrimas en la mezcla y un clímax que se va tejiendo al ritmo irresistible de Under Pressure (ese magnífico dueto entre David Bowie y Freddie Mercury), Is This Thing On? quizá no sea la película más graciosa del año, pero sin duda es la comedia romántica más madura y sincera que podrás ver esta temporada.
Nuestra calificación de la película Is This Thing On?
3.5/5 = Buena
Ficha técnica
- Is This Thing On? (2025)
- Dirección: Bradley Cooper
- Guion: Bradley Cooper, Will Arnett, Mark Chappell
- Elenco: Will Arnett, Laura Dern, Andra Day, Bradley Cooper, Blake Kane, Calvin Knegten, Sean Hayes, Ciarán Hinds, entre otros
- Fotografía: Matthew Libatique
- Edición: Charlie Greene
- Música: James Newberry
- Duración: 121 minutos


