En el 2023 llegó a Netflix Bronca o Beef, una de las primera serie producidas por A24. Protagonizada por Ali Wong y Steven Yeun, la producción fue recibida con buenas críticas por la caracterización de los protagonistas, quienes retrataban de gran manera el sustantivo al que hacer referencia el titulo. Al mismo tiempo, ofrecía una gran representación de la cultura surcoreana. Por ende la segunda temporada era casi un hecho. Como todo en la industria, si a algo le va bien, se debe multiplicar. Ese doble esfuerzo innecesario, es lo que ha hecho que esta continuación no consiga el éxito.
La segunda temporada de Beef sigue a tres parejas que están conectadas por un club privado de eso que asisten millonarios y grandes estrellas. Josh (Oscar Isaac) es el gerente general del lugar y su esposa Lindsay (Carey Mulligan) trabaja como diseñadora de interiores. Ashley y Austin (Cailee Spaeny y Charles Melton) son una joven pareja comprometida que trabaja en el club. Y, por último, está la Sra. Park, interpretada por la ganadora al Oscar, Youn Yuh-jung (Minari, 2020) quien es la nueva dueña de lugar y que está casada con el Dr. Kim, interpretado por el gran Song Kang-ho. A lo largo de la serie, descubriremos que estas tres parejas no se hacen nada bien el uno al otro.
Esta temporada va de más a menos. Tiene un gran arranque, digno de lo logrado en la primera entrega, en la que un arrebato de bronca entre Josh y Lindsay produce que la joven pareja pueda chantajearlos. Sin embargo, la serie pierde mucha fuerza a medida que transcurren los capítulos, al punto de que su desenlace es muy predecible y aburrido. Pareciera que los responsables detrás de la producción vieron muchos capítulos de The White Lotus, pero sin llegar a buen puerto.
Lo más trágico de toda la temporada de Beef es que no tiene casi “beef”; sacando la escena inicial ya comentada, no hay mucho más. A tal punto que, sacando algunos elementos visuales y sonoros que se usaron en la primera entrega, esta historia podría pasar a ser una serie más del catalogo de Netflix. Los actores se esfuerzan bastante. Issac, Mulligan, Spaeny y Melton tienen grandes personajes, pero, sacando a la actriz de Civil War, la historia realmente nunca los pone en situaciones de extrema dificultad donde se pueda explotar precisamente esa bronca que necesita la serie.
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Por otro lado, algo que se siente más grave es la poca o nula participación que tiene la representación surcoreana de la serie. Y se usa esa palabra, “representación”, porque esta vez se siente solo como eso: algo puesto por cumplir. A diferencia de la primera temporada, en la que la cultura de Corea del Sur sí tenía un protagonismo, esta vez no tiene ningún fin. Podrían poner cualquier otro país y sería lo mismo. Eso se nota mucho en el tratamiento de los personajes de Youn Yuh-jung y Song Kang-ho. La primera es una villana sin ningún matiz, pero lo de Song Kang-ho es trágico. Uno de los mejores actores de su generación y, sin dudas, el más conocido y respetado de aquel país, no tiene más de cinco escenas, que se coronan con un último momento bastante ridículo donde da un monólogo sin que los demás personajes entiendan porque no hablan coreano. Esperemos que el actor haya cobrado un buen cheque, porque su uso roza con el insulto.

La serie termina siendo muy confusa y, lejos de igualar lo logrado por la primera o lo que se espera de una buena serie, llega a un punto en el que ni siquiera entretiene.
Nuestra calificación de Beef de Netflix, segunda temporada
2.5/5 = Regular


