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timothée chalamet en los sag awards

El recorrido de Timothée Chalamet para llegar a ‘Marty Supreme’

Recorremos la carrera de Timothée Chalamet, desde Call Me by Your Name hasta Marty Supreme, y analizamos por qué podría ganar el Oscar.
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En esta nota te contamos el recorrido de Timothée Chalamet y cómo llegó a su último trabajo en Marty Supreme. Un actor con una trayectoria de un poco más de una década que supo elegir cuidadosamente sus trabajos y poner todo de él en cada uno de sus proyectos. ¿Será capaz de llevarse el Oscar por su trabajo en la película de Josh Safdie?

Con apenas 30 años, el joven actor ha tenido un recorrido que varios envidian. A sus 17 años fue parte del elenco de Homeland, la serie protagonizada por Claire Danes. Con un papel menor, Chalamet se hacía un lugar en el mundo audiovisual. En menos de dos años ya estaba en su primera gran película: Interstellar, de Christopher Nolan. Pero antes de eso sería parte de Men, Women & Children, a cargo de Jason Reitman (Juno, Saturday Night, Tully), compartiendo elenco con jóvenes actores como Ansel Elgort, quien venía del boom de la saga Divergente y The Fault in Our Stars, y Kaitlyn Dever, una jovencita del indie con quien volvería a cruzarse en 2018 en la película Beautiful Boy.

Timothée Chalamet en Marty Supreme

Antes de avanzar con su carrera debemos aclarar que su llegada al mundo del cine no fue casualidad ni producto de un golpe de suerte. Sus estudios secundarios fueron cursados en LaGuardia High School, una prestigiosa institución pública y de alto rendimiento de la ciudad de New York. Allí fueron alumnos Adrien Brody, Jennifer Aniston y Al Pacino. Además, su abuela fue bailarina de Broadway, al igual que su madre, quien también es actriz. Por lo cual su lado artístico sin dudas estaba allí, latente, esperando salir. Desde pequeño empezó a actuar en anuncios, obras de teatro y, con el tiempo, en televisión y cine.

El gran salto a la fama

Dirigido por Luca Guadagnino en un drama ubicado en la Italia de los años 80, el Elio de Chalamet está cargado de nostalgia. Su mirada transmite más que sus palabras. Un joven en pleno despertar sexual y primer enamoramiento. Es torpe, dulce y hasta celoso por momentos. Su inquietud e indecisión ante esa atracción con un hombre mayor termina creando un personaje con contradicciones y que se siente real con cada movimiento que realiza en pantalla. Su escena final, frente a la chimenea, es un llanto que carga no solo con el dolor de un corazón roto, sino con la frustración y luego la aceptación de que no todo es posible. Un papel que lo llevaría a ser parte de la temporada de premios, entre ellos su primera nominación al Oscar, con apenas 22 años, compartiendo categoría con actores de gran talla como Gary Oldman, Daniel Day-Lewis y Denzel Washington.

timothée chalamet en call me by your name

Pero ese mismo año estrena Lady Bird, de Gerwig, y aunque su personaje es secundario no pasó desapercibido. En la historia encarna a Kyle, un joven canchero, con campera de cuero, pero que no es el típico bad boy, sino un intelectual, integrante de una banda de rock indie y que rechaza el sistema. Su química con Saoirse Ronan volvería a repetirse en el próximo trabajo de la directora, donde encarnaría a Laurie, el famoso personaje del libro de Louisa May Alcott, Mujercitas. Este personaje está más cerca del Elio de Guadagnino que del Kyle de Lady Bird. Un romántico empedernido, tierno e inocente.

No todo es color de rosa

Con Beautiful Boy (2018) llegaría otro de sus hitos en la actuación, demostrando que no solo era una cara bonita y que géneros como el drama también estaban dentro de su rango actoral. En esta historia encarna a un joven que debe luchar con su adicción a las drogas, con Steve Carell interpretando a su padre. Ambos se meten de lleno en una historia dura y responden con actuaciones dignas de tener en cuenta. Un Timothée comprometido desde lo físico, no solo por el cambio en su peso, sino desde la agresión en sus movimientos, los temblores y los cambios repentinos de humor.

Al año siguiente, en 2019, y previo a la pandemia, Chalamet suma dos películas más a la ya mencionada Little Women. Ellas son A Rainy Day in New York y The King. La primera, a cargo de Woody Allen, es una comedia romántica donde comparte cartel con Selena Gomez y Elle Fanning. Aquí vemos un Timothée más suelto, irónico y neurótico por momentos, demostrando que su actuación en el género de la comedia es algo que puede explorar.

En el segundo caso nos encontramos con un tanque de Netflix en donde el actor fue desaprovechado. No solo él, sino también su compañero de elenco, Robert Pattinson. Una historia de época donde ambos parecen no estar cómodos o no haber encontrado el tono justo que la película requería. Pero debemos decir que el guion tampoco ayudaba. Aun así, todo cambiaría para él con su próximo proyecto.

2021, un año clave

Quizás otro año bisagra en la vida del actor, más que su participación en Call Me by Your Name, fue su elección como Paul Atreides en la saga de Dune, a cargo de Denis Villeneuve. Una cosa es protagonizar una película de autor, independiente, y otra muy distinta es llevar el peso de una saga en los hombros.

El director utiliza a lo largo de la película muchos primeros planos y planos cerrados a los que Chalamet responde con la mirada. Su mirada como un arma, sosteniendo la película con los ojos. Porque el conflicto en esta historia, además de ser externo (la política), también es interno. Paul Atreides debe luchar con el destino que se avecina. Un joven que es percibido como un futuro mesías, pero que apenas está descubriendo quién es en medio del caos entre mundos.

timothée chalamet en Dune

Y de Villeneuve pasamos a Wes Anderson y Adam McKay. Juntamos estas dos propuestas porque, además de que ambas salieron el mismo año, Chalamet forma parte de un elenco coral en ambos trabajos, aunque sin destacar demasiado. Aun así, trabajar con grandes actores como Frances McDormand, Leonardo DiCaprio o Jennifer Lawrence seguramente le haya servido para recolectar experiencias que le serían útiles más adelante.

Hablando de relaciones con sus pares, en una entrevista para GQ en el año 2023, Chalamet contó que Tom Cruise se comunicó con él, vía mail, tras la finalización de Dune. Este le envió un Excel con el contacto de expertos que podía necesitar para la preparación de sus escenas de acción en la próxima entrega. Los contactos iban desde coaches de motos hasta especialistas en helicópteros. Chalamet comentó: “Básicamente me dijo que en el Viejo Hollywood te entrenaban para bailar y para luchar, y que hoy en día nadie te va a exigir eso. Así que depende de ti. El email era realmente como un grito de guerra”. Chalamet se tomó muy en serio esta ayuda por parte de Cruise, y creo que Dune: Part Two es prueba de ello.

Dos extremos que funcionan

Antes de llegar a Marty Supreme, es necesario mencionar Bones and All (2022) y Wonka (2023), dos proyectos completamente opuestos. La primera es una nueva colaboración con el director responsable de su primer gran hito. En esta ocasión su personaje es Lee, un joven vagabundo que debe luchar con su naturaleza caníbal. Un joven roto, adolorido, pero que en el fondo solo anhela afecto. Su transformación física no es extrema, pero su lenguaje corporal, errático y quebrado, se aleja por completo del Elio que conocimos en 2017.

Del otro lado está Wonka, dirigida por Paul King (Paddington), donde Chalamet demuestra que también puede conquistar al público infantil. Su Willy Wonka no tiene nada que ver con el de Depp o el de Wilder. Construye un personaje ingenuo, carismático y encantador. Además, vuelve a demostrar que la comedia es un género que le sienta bien, sumando incluso el canto como parte de su registro actoral.

timothée chalamet en wonka

La búsqueda de la grandez (y el prestigio)

Su interpretación de Bob Dylan en A Complete Unknown, dirigida por James Mangold, no sorprendió a muchos. El actor se preparó para el papel desde antes de la pandemia, entrenando su voz con Eric Vetro, coach vocal de figuras como Austin Butler y Ariana Grande.

Durante el rodaje de Dune, sus compañeros contaron que solía practicar guitarra y armónica entre toma y toma. Su nivel de compromiso es evidente, pero en este caso era aún mayor, ya que interpretaba a una figura real. Esa exigencia dio sus frutos: fue nominado al Oscar a Mejor Actor y ganó un SAG Award, donde dio uno de los discursos más recordados de los últimos años.

“Sé que la gente no suele decir esto, pero quiero ser uno de los grandes. Me inspiran los grandes. Daniel Day-Lewis, Marlon Brando, Viola Davis, Michael Jordan, Michael Phelps. Quiero ser uno de ellos”.

El capitulo final

Y así llegamos a esta temporada de premios, donde Timothée Chalamet se posiciona como uno de los favoritos al Oscar por Marty Supreme. Su trabajo en la película de Josh Safdie condensa lo mejor de su carrera. Deja sangre, sudor y lágrimas. Su personaje no es bueno: es codicioso, altanero y, por momentos, despreciable. Un joven sin rumbo claro, pero con una obsesión: ganar.

Por eso, como espectadores, queremos que Marty gane ese partido final. Porque sabemos todo lo que atravesó para llegar ahí, incluso si muchos de sus problemas fueron causados por él mismo. Y así como deseamos su victoria en pantalla, esperamos celebrar la de Timothée Chalamet el próximo 15 de marzo en los Oscar.