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Jessie Buckley como la Novia de Frankenstein en The Bride!, durante el experimento que la devuelve a la vida

‘La Novia’ (‘The Bride!’), de Maggie Gyllenhaal: reimaginar el mito

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Jessie Buckley como la Novia de Frankenstein en The Bride!, durante el experimento que la devuelve a la vida

Tras el gran reconocimiento crítico por su debut como directora con La hija perdida, Maggie Gyllenhaal vuelve con una propuesta tan innovadora como arriesgada: reimaginar a la mítica Novia de Frankenstein desde una perspectiva autoral, política y fresca.

Un solitario Frank (Christian Bale) viaja al Chicago de los años 30 para pedirle a la pionera científica Dra. Euphonious (Annette Bening) que le cree una compañera, para de esa forma conocer el amor hacia una mujer. Ambos reviven a una joven y así nace La Novia (Jessie Buckley). Lo que sigue supera todo lo imaginable: asesinato, posesión, aventura, persecución, un movimiento cultural radical y amantes fuera de la ley en un romance tan apasionado como alocado.

Siempre es fasciante cuando dos películas con premisas o historias similares se estrenan en un lapso de tiempo muy cercano, algo similar ocurrió en 2022-2023 con Priscilla y Elvis de Baz Luhrmann: dos miradas sobre un mismo universo narrativo, pero desde perspectivas radicalmente distintas. Aquí sucede algo comparable en relación con la iconica historia de Frankenstein escrita por Mary Shelley.

La Novia, históricamente, ha sido relegada a un rol secundario dentro del universo del monstruo de Frankenstein. A diferencia de la criatura, su presencia cinematográfica ha sido mucho más acotada, limitada casi siempre a referencias o reinterpretaciones del relato original, como lo vimos en la serie de DC Creatures Comandos. Esta película busca, precisamente, otorgarle autonomía dramática.

En esta nueva versión, Jessie Buckley interpreta uno de los personajes más intensos y fascinantes de su carrera: una mujer inmersa en un entramado de mafia y corrupción que muere y es revivida mediante un experimento que replica el procedimiento original para que Frank pueda experimentar por primera vez el amor. Si bien la dinámica inicial entre los protagonistas resulta extraña, el desarrollo construye una dupla magnética, donde Buckley y Bale se complementan con precisión en un viaje atravesado por pasión, aventura y mucho deseo.

El film funciona además como homenaje a la Edad de Oro de Hollywood: referencias al cine de monstruos clásico, la presencia del personaje interpretado por Jake Gyllenhaal, interpretando a una estrella de películas musicales de los años 30 y 40, y una estética que recrea con minuciosidad la arquitectura y atmósfera de las salas de cine de época.

En paralelo, la película articula un subtexto contundente sobre los abusos hacia las mujeres y las redes de encubrimiento sostenidas por la corrupción y el poder. La conexión de la protagonista con ese entramado antes de su muerte y el posterior monólogo que inspira un movimiento social funcionan como núcleo ideológico del relato. Si bien la ejecución podría haber sido más depurada, el mensaje logra instalarse con fuerza.

El punto más discutible aparece en su ambición estructural. La inclusión de la propia Mary Shelley como figura narrativa, con conexiones espirituales a lo largo del film, es una idea potente que, sin embargo, queda algo desdibujada en determinados tramos. Una exploración más consistente de ese recurso habría enriquecido el resultado final.

Conclusión: La Novia es una de esas apuestas de estudio que asumen riesgos formales dentro del terror y la fantasía. En un contexto industrial cada vez menos abierto a propuestas arriesgadas, resulta valioso que un proyecto de esta escala priorice una mirada autoral clara. Maggie Gyllenhaal demuestra tener un control sólido sobre el tono y la estética, respaldada por actuaciones de altísimo nivel y una propuesta visual ambiciosa. Más que una simple reinterpretación del mito, la película se posiciona como una relectura política y contemporánea de un personaje históricamente ignorado, en ese gesto reside su mayor virtud.