Luego de una exitosa seguidilla de películas conformadas por Lluvia de Hamburguesas, The Lego Movie y las dos 21 Jump Street, Phil Lord y Christopher Miller recibieron la oportunidad de dirigir su primer tanque. Ambos cargaban con la responsabilidad de dirigir el film en solitario de uno de los personajes más queridos en la historia del cine moderno, Han Solo. Sin embargo, en medio de la producción, con parte de la película ya filmada, los ejecutivos de Star Wars decidieron despedir a los directores de Solo: A Star Wars Story. ¿Los motivos? Diferencias creativas. ¿El resultado? Ni el mismo Ron Howard pudo salvar el largometraje. Desde ese 2018, la dupla no había regresado a la silla de la dirección (escribieron y produjeron varias cintas como las del Spiderverse), ahora vuelve precisamente con la película Project Hail Mary otra historia que sucede de ciencia ficción que transcurre en el espacio. Más que nunca, queda claro que, aquella decisión que tomaron hombres en traje fue una muy mala.
Project Hail Mary es una película basada en el libro con el mismo nombre, escrita por Andy Weir, nombre que se hizo mundialmente conocido entre los amantes de los libros de ciencia ficción tras la publicación de The Martian, cinta que luego adaptaría Ridley Scott. El guion de este nuevo largometraje está a cargo de Drew Goddard, quien también fue el guionista de la anterior película mencionada y otras del género como The Cabin in the Woods y Bad Times at the El Royale. Por último, cuenta con el rostro de Ryan Gosling, quien luego de tomar la decisión de alejarse de roles que son «muy oscuros» – una verdadera lástima – ha empezado a convertirse en una especie de nuevo Tom Hanks, y a su vez, en un nuevo Jimmy Stewart.
Luego del hallazgo de la Línea Petrova, el mundo científico descubre que una especie de bacteria espacial llamada Astrophage está debilitando al Sol. De no revertir esta situación, en 30 años la temperatura del mundo bajará tanto, al nivel de poner en peligro la existencia humana. El gran problema es que el mismo organismo está afectando a todas las demás estrellas, menos a una. Hay una estrella que no se está viendo afectada por esta situación. Todas las naciones del mundo se juntan e idean un plan que consiste en viajar hacia ese planeta y ver qué tiene de diferente para luego mandar los resultados de vuelta a la Tierra con la esperanza de poder fabricar una cura. Bajo ese contexto descubrimos que un profesor de secundaria, Ryland Grace, despierta en la nave de misión. Sin embargo, desde el minuto uno se entiende que él no debería estar allí. Para su suerte, en medio de la travesía hará un amigo. Un alien que está allí por las mismas razones.
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Phil Lord y Christopher Miller logran algo que rápidamente distingue a Project Hail Mary de casi cualquier otra película que transcurre en el espacio. Deciden trabajar sin muchas restricciones los aspectos visuales del film y terminan entregando una cinta colorida, lejos de los azules, grises y negros que usualmente conseguiremos allá arriba. Logran también hacer que la audiencia participe de eso. Allí, como Grace imagina los colores que tiene al frente, el público funciona como testigo de ello. Además, hay un sinfín de efectos visuales prácticos que hacen valer la experiencia. Ambos juegan creativamente de una manera muy libre, lo cual también puede ser un problema.
No hay que ser un científico o haber trabajado en la NASA para darse cuenta de que hay muchas cosas en esta película que son exageradas o, por lo menos, tomadas muy a la ligera. La manera en como Grace se comunica con el alienígena es demasiado fácil y rápida. De igual forma en como Grace termina sabiendo manejar la nave cuando tuvo 0 entrenamiento. Esto y otras situaciones pueden sacar de la historia a más de uno. Sin embargo, acá es cuando hay que recordar que hay largometrajes cuyas tramas son tan buenas que se les puede perdonar cualquier cosa.
Project Hail Mary es, primeramente, una película sobre personajes. Se necesita un héroe e, inteligentemente, la historia desde el primer minuto te presenta a personas que están dispuestas a dar la vida por el mundo, como los compañeros que viajan con Grace al espacio. Sin embargo, mueren en los primeros cinco minutos de cinta. Cualquier otro cuento terminaría usando el tradicional camino del héroe o copiaría la técnica marveleana del hombre rebelde que actúa egoístamente pero en el interior quiere ser un héroe. Acá sobran los héroes, pero no hay el que se necesita. Ahí es donde entra Grace, un hombre que ya se dio por vencido, siente que ya llegó a su límite y no tiene más que ofrecer. Pero todo cambia cuando conoce a Rocky.

Rocky es el corazón de Project Hail Mary, su llegada más que generarle un problema a Grace le brinda la oportunidad de volver a vivir una experiencia «humana». Acá la cinta hace algo muy bien y es que nivela a Rocky con Grace desde que se conocen. Ambos son igual de importantes, ambos tienen una historia y representan algo. No es «mi amigo el alien», es simplemente mi amigo. Grace lo toma así y la audiencia también. Por eso, se genera una relación genuina en la cual Grace vuelve a sentirse parte de una comunidad. Rocky le permite eso. Antes no estaba dispuesto a sacrificarse por la humanidad, ahora lo está por su amigo, por eso el final funciona tan bien. En otras palabras, Project Hail Mary no es una película sobre el héroe que necesita el mundo, es una película sobre el héroe que necesita Rocky.
Hay que destacar que esto funciona en gran parte por cómo el guion organiza la historia. El impacto de la película funciona porque en el comienzo del tercer acto descubrimos la negativa de Grace a viajar al espacio y la traición de Stratt, interpretada por Sandra Hüller, y quien es la tercera pata de esta relación. Una especie de mentora (a lo camino del héroe) que sabe del potencial de Grace y lo empuja de la peor manera para que lo logre. Por eso, también al final vemos cómo sonríe ante el video de Grace y Rocky, nota en el científico que obligó a sacrificarse a una nueva persona. Allí es donde cobra más que nunca sentido el uso de Sign of the Times de Harry Styles.
Project Hail Mary es una película que logra muy bien lo que busca. Visualmente está a tono con lo que se propone y, a pesar de que peca a veces con excesivo uso de humor y un sinfín de situaciones que cuestan creer, es de esas cintas en las cuales no podés salir del cine sin ganas de comerte al mundo.




