Michael Johnston en la película Obsession (Obsesión)

Crítica de ‘Obsession’, de Curry Barker

¿Cuántas veces el cine nos dijo “cuidado con lo que deseás”? Desde 13 going on 30 hasta Freaky Friday, pasando por Labrynth y Liar Liar, los ejemplos abundan. El terror, más que cualquier otro género, usó y abusó del cliché a lo largo de toda su historia, comenzando por The Merry Frolics of Satan de Georges Méliès y extendiendose hasta la Talk to Me de los hermanos Philippou. Entonces, no es de extrañar que cuando Curry Barker anunció que estaba trabajando en Obsession, sobre un chico que le pide a un amuleto el cariño de la chica que lo tiene enamorado, las audiencias hayan recibido las noticia con resistencia e intriga en partes iguales. ¿Qué quedaba por decir sobre un recurso tan explotado?

Barker ya había demostrado una habilidad nata para quebrar los lugares comunes con Milk and Serial, película del 2024 hecha con $800 dolares que publicó en YouTube luego de no encontrar ninguna distribuidora que lo apadrinase. Ahí, el director se lució tanto detrás de la cámara como frente a ella, interpretando a uno de dos YouTubers que filman videos para un canal de bromas pesadas y que, debido a un sketch que sale mal, terminan involucrados en el asesinato de una persona. A partir de ahí, es imposible que el espectador anticipe lo que va a pasar, y es ese talento para lo inesperado lo que se replica en Obsession

Bear está enamorado de Nikki, su amiga de la infancia y compañera de trabajo en una disquería, pero no consigue juntar valor para invitarla a salir. Todo cambia cuando compra una rama de sauce capaz de conceder un deseo y lo usa para hacer que ella lo ame más que a nadie en el mundo. Al principio, el plan parece funcionar, pero la obsesión de Nikki pronto empieza a tomar un costado cada vez más perturbador.

Acá podría esperarse una transformación a lo Evil Dead, pero no. En vez de empujar a Nikki hacia una monstruosidad explícita, Barker toma el camino difícil y busca anclarse en la paranoía y consecuente toxicidad de los vínculos modernos. Como si de la realidad se tratase, la corrupción del deseo se manifiesta en pequeños gestos cotidianos que se deforman lo suficiente para que el protagonista y sus allegados se preocupen, pero no tanto como para que tomen acción.

Nikki no le permite a Bear estar con otras personas si ella no está presente, le reclama que no la ama tanto como ella a él, le grita cuando dice algo que no le gusta y le promete que va a cambiar para luego volver a caer en los mismos comportamientos destructivos. Ella no se convierte en una criatura poseída; sigue siendo la misma, pero atrapada dentro de una necesidad afectiva llevada al extremo. Ahí es donde Obsession va más allá de lo formulaico y obliga al público a la angustia contemporánea de espectar la pérdida de autonomía que tiene lugar en las parejas tóxicas.

Michael Johnston e Inde Navarrette en la película Obsession

Esa incomodidad se traslada también a la puesta en escena. Barker juega constantemente con el fuera de campo, con los silencios abruptos seguidos de sonidos estridentes y con una iluminación que esconde a los personajes dentro de sus propios espacios. Nikki, interpretada por la increíble Inde Navarrette, aparece muchas veces desenfocada, cortada por el encuadre o absorbida por las sombras, como si la película quisiera remarcar que Bear le quitó su individualidad para reducirla a una idea construida alrededor de su deseo. Cuando la obsesión empieza a consumirla, el cuerpo de Navarrette se vuelve el principal vehículo del terror y la base que sostiene el filme. Lo impredecible de sus cambios de expresión, de conducta y de fisicalidad generan todos y cada uno de los momentos que hacen al espectador retorcerse en su lugar.

|Te podría interesar: Crítica de ‘La posesión de la momia’, de Lee Cronin

Otra cosa que hace Barker, en cuanto a lo tonal, es apostar todo el tiempo al desequilibrio. Hay escenas que arrancan como una comedia romántica y terminan convertidas en algo enfermizo sin modificar demasiado el registro. Los cambios suceden de un segundo para el otro, muchas veces sostenidos solo por la mutación veloz del sonido o por decisiones de montaje muy tajantes. Los jumpscares, cuando aparecen, no responden al golpe fácil. Barker los estira, los demora y los desplaza hacia lugares inesperados. Una discusión dentro de un auto puede acumular tensión durante minutos enteros hasta que el susto finalmente ocurre cuando la audiencia ya bajó la guardia.

Inde Navarrette, actriz de la pelicula obsession.

Lo que se puede concluir de Obsession es, paradojicamente, que estamos frente a un director que le huye a la síntesis y al balance. Entre guiños a Pulse de Kiyoshi Kurosawa, una canción de Current Joys que es interrumpida por un grito desgarrador, un poema acerca de Hansel y Gretel en clave de incesto y una rama de sauce que emite una melodía mientras cumple hasta los deseos más inmorales, Barker parece estar en la búsqueda insaciable del choque desconcertante entre elementos incompatibles. Y, contra todo pronóstico, funciona.

Nuestra calificación de la película Obsession

5/5 = Excelente

Ficha técnica

  • Obsession (Obsesión, 2026)
  • Dirección y guion: Curry Barker
  • Elenco: Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, entre otros
  • Fotografía: Taylor Clemons
  • Música: Rock Burwell
  • Duración: 108 minutos