Juliette Binoche debuta como directora con En Nous (In-I in Motion), documental estrenado en el BAFICI 27 que sigue el proceso de creación de la obra escénica In-I, concebida junto al coreógrafo y bailarín Akram Khan. La pieza original, estrenada en 2008, cruza danza contemporánea y teatro para explorar las dinámicas de pareja: intimidad, conflicto, dependencia y deseo. El film no es una adaptación directa de la obra, sino más bien un registro del proceso y una relectura desde el lenguaje cinematográfico, donde Binoche se corre del rol de intérprete para observar (y decidir cómo mostrar) ese vínculo.
En Nous encuentra su mayor potencia en el acceso que propone: una entrada directa al espacio del ensayo, territorio generalmente vedado donde la obra todavía no es obra. Los cuerpos aún no representan, sino que se buscan, se equivocan, repiten, prueban límites. La cámara acompaña ese proceso y permite asistir a la construcción de la intimidad, invitándonos a un espacio de vulnerabilidad en los intérpretes.
Este tramo del documental evoca una especie de hipnosis. No solo para quienes tengan afinidad con la danza o la actuación (donde el film puede leerse como una suerte de clase abierta), sino también para cualquier espectador dispuesto a observar cómo se construye una conexión, y la manera en que dos cuerpos aprenden a leerse y vincularse.
Sin embargo, es también en ese mismo registro donde aparece una de las principales tensiones de la película. Como directora, Binoche parece debatirse entre intervenir o dejar que el proceso se despliegue por sí solo. Durante gran parte del metraje, la cámara adopta un rol pasivo, limitada a observar a los cuerpos. La búsqueda es no alterar la organicidad del ensayo, pero esa decisión, si bien aporta una sensación de honestidad, también deja al film en un lugar ambiguo. Por momentos, la película se percibe como un archivo en sí mismo, como si le faltara una mirada que ordene o tensione lo que está mostrando.
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Esa indefinición empieza a modificarse en la segunda parte, cuando el foco se desplaza hacia la obra en escena. La cámara deja de ser mera testigo para empezar a componer. El registro se vuelve más consciente de sí mismo, acercándose a una lógica de puesta en escena cinematográfica, y el material adquiere otra densidad. Fue la hermana de Binoche quien filmó siete funciones de la obra desde distintos ángulos, ofreciendo a la directora un amplio margen de variación para el montaje que realizaría casi 15 años más tarde.

El espectáculo aparece en su forma más acabada, y el film da el salto de la búsqueda al resultado, de la fragilidad del ensayo al artificio de la representación. Si en la primera mitad el documental se apoya en la crudeza del proceso, en la segunda se acerca a una forma más estilizada, más controlada.
Aun con sus desbalances formales, En Nous encuentra su centro en los cuerpos y la relación que construyen Binoche y Khan. Quizás la película no termine de definir un lenguaje propio como obra cinematográfica, pero logra capturar algo más esquivo: el instante en que dos cuerpos, en medio de la incertidumbre, empiezan a entenderse. Gesto aventurado por parte de Binoche, el cual hay que darle a su favor.
Nuestra calificación para En nous
3.5/5 = Buena

